Guarnío

31 08 2007

Guarnido, estar hecho polvo, abatido, cansado.





Gollete

31 08 2007

Cuello de la botella y cuello en general.





Guachintón

31 08 2007

Cuando la cáscara está adherida a una furta de suerte que hace dificil mondarla con comodidad y pulcritud. Ej.: “Que malaje tiene eh´tah´ naranjah´. Ztán guachintonah´”. Cuando ocurre con los langostinos, la cuestión alcanza cotas de tragedia.





Gusana

31 08 2007

Carnada para pescar, llamada en Cádiz “viñoca” o “miñoca”.





Fusilazo

31 08 2007

Relámpago.





Fulano (el)

31 08 2007

Forma de referirse a una persona desconocida, distante o poco amiga. Ej.: “Allí ztaba ella, con un fulano al lao“.





Ficha

31 08 2007

Hubo un tiempo en que, cuando entrabas en el Cine Moderno, te ofrecían unas pequeñas fichas de cartón, con escudos de las distintas regiones, e incluso, de otros paises, sumamente atractivas para la época, porque eran de llamativos colores. Las vendían unas jóvenes (es un decir) señoritas y lo recaudado creo que se destinaba a obras sociales. Mas o menos. Pero las fichas eran luego objeto de trueque como si fueran cromos o estampas de las que venían en las cajas de Nestlé. El invento duró poco, me parece.





Cantaores

31 08 2007

Cuando en el Cine Moderno venía cualquier compañía de revistas o de variedades, e incluso murgas de carnaval, había “cantaores“. Todo lo que no era cine, era “cantaores“, según expresión acuñada por la fiel clientela del “Chícharo” un bar y una clientela para hablar largo y tendido. Lo cierto es que cuando había “cantaoreh’” había distracción en la calle La Vega. Y es que el autobús se estacionaba en la puerta del bar de “Fernando Cagarrín” y las artistas se paseaban por la tarde con sus abrigos y gorros de piel de falos leopardo, ante la mirada y la imaginación (sobre todo la imaginación) de los “pescaores“, que esperaban en la esquina de “Canito” a que el bar recogiera el serrín tras la limpieza.





Fusco

31 08 2007

Perro pequeño, callejero, sin raza conocida.





Calita

31 08 2007

Una calita, no sé porqué, es una ramita de racimo de uva. En la vendimia, los niños acosabana a arrieros y carreros gritando incesantemente: “Uh’té, dame una calita“, a lo que el interpelado contestaba siempre: “…al otro viaje, chiquillo, que ahora viene el amo