A lo largo de esta exposición hemos hecho reiterada referencia a la de veces que en Chiclana se iba la luz antiguamente. Había que buscar rápidamete carburos, reverberos de petróleo, velas, linteras y “mariposas”, que se vendían en las tiendas de comestibles en pequeñas cajitas de cartón. Consistia el invento en un cartoncito (que se obtenía a veces troceando naipes) cortado circularmente, de unos dos centímetros de diámetro y atravesado en el centro por un pequeño pabilo. Se echaba agua en un baso y un poco de aceite; se depositaba la mariposa en el aceite, donde flotaba, encendiéndose la parte del pabilo que quedaba sobre la superficie. Daba una luz ténue y decadente que, aunque primordialmente servía para dar culto a las “capillitas“, también se utilizaban para iluminar, sin excesos desde luego, las estancias. “Mariposa” se dice también al marica, pero no es frecuente.
[...] cuyos dueños así lo solicitan, aún hoy. Permanece allí unos dias. Ante ellas, se sitúa una mariposa y se reza, más o menos, mientras cada cual deposita en la hucha o cepillo las monedas que tiene por [...]