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26 12 2007Payaso. Persona ridícula, histrión. En general, el que en una obra de teatro o película hace un papel cómico.
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Categorías : C, Insultos chiclaneros
Payaso. Persona ridícula, histrión. En general, el que en una obra de teatro o película hace un papel cómico.
Verán, es dificil de explicar. Lo oí la primera vez que visité a un acreditado sastre chiclanero. Cuando tomaba las medidas, tras apuntar a la ingle, me preguntó: “¿Tu en que lao cargah’, cojoneh’?“
Hay que convenir que, por muy util que sea el organo sexual masculino con todos sus avíos resulta a veces un estorbo y los sastres debían conocer la constumbre del cliente de situar tales atribuciones hacia la derecha o la izquierda, para procurar una mayor corrección del pantalón. Pues eso.
Que cobra cuanto vende a un precio excesivo. Ej.: “Yo ziempre, de toda la vida de Dio, he comprao en eza tienda, pero deje que ze murió el pare y la cogió er niño, za pueh’to mu carero“.
Cardo. Muy utilizado en los potajes y berzas chiclaneros, como el de arroz con cardillo, los chismitos, etc…
Se llama así al recipiente metálico que contiene carburo de calcio y que produce, al contacto con el agua, un gas al que se aplica una cerilla, dando por consecuencia una llama con que iluminar una estancia. Lo llevaban los carritos de los turroneros en la feria, cuando se apostaban en las esquinas de noche, antes de aparecer los campingás.
Término muy gaditano, que expresa a las mil maravillas a los bobos, petulantes y otros especímenes, en un etcétera tan largo como usted quiera.
En algunos lugares de Andalucía, el capillita es el que anda enredado en las cofradías, mas por afición que por devoción. En Chiclana, la “capillita” es una itinerante hornacina de madera, con unas puertecitas que, al abrirse, dejan ver un cristal tras el que aparecía una imagen de la Milagrosa. En la parte inferior el mueble presenta una hucha, o mejor, una hendidura en un cajón de madera en el que descansa la capillita. La llevan periódicamente desde “Las Monjas” a determinadas casas, cuyos dueños así lo solicitan, aún hoy. Permanece allí unos dias. Ante ellas, se sitúa una mariposa y se reza, más o menos, mientras cada cual deposita en la hucha o cepillo las monedas que tiene por conveniente, antes de que pasen de nuevo a recogerla.
Pequeña espuerta de palma, a veces de esparto, que llevaban prendida del hombro los trabajadores agrícolas para portar la comida. Las había también pequeñitas, que se regalaban a los niños en Reyes. Hay que ver, los pobres…
Cantarilla. Especie de botijo o búcaro de barro blanco. Coronada por un asa, presentaba por un lado una boca para llenarla y por el otro “el pitorro”, para verter el agua en la boca. La cuestión estaba en beber sin atragantarte, pues a veces te salía el agua por la nariz y el invento podía ir a pique. Pero lo cierto es que se enfriaba directamente el agua. Y cuando se adquiría, se le tenía unos dias con una mezcla de agua y anís a fin de que perdiera el sabor a barro.
Recipiente en cuña que se utiliza en la bodega para facilitar el vertido de vino de las jarras a las botas.
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