La camisola era una especia de chaqueta humilde. Cerrada hasta el cuello, algo así como “a lo Mao”, a veces se ponía bajo otra chaqueta normal. Quien llevaba camisola, necesariamente llevaba también gorra o boína y, como prenda de abrigo, la pelliza. Ese fué el uniforme de una gran parte de la población obrera durante mucho tiempo.
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