Bebida formada por un huevo batido y vino, a veces con un poco de azúcar. Se cree un reconstituyente y se le solía dar a los ancianos. Que puñetas… se le daba a todo el mundo, incluso a los niños. Una vez en “las Cuatro Esquinas”, la tienda de Federico, una jovencita de espectacular figura fue a comprar huevos, que yo la ví. No los había en la tienda. Un conocido parroquiano, de esos que están todo el día apoyado en mostradores de tiendas y tabernas, delgadísimo y blanquecino el fulano en cuestión, insinuó socarrón: “Mira niña, zi te hace farta un par de elloh’, yo tengo aquí“, a lo que la niña contestó con una chispa comparable a su belleza: “po hágase uh’té un candié, que farta le hace“.
Comentarios recientes