Hábito

14 09 2007

Promesa. Consistía en llevar durante algún tiempo, al menos un año, un cordón de un determinado color, dependiendo de la advocación, con una camisa (o un vestido “antilujuria” en la mujer) igualmente de un color preciso. Se hacía como gratitud por una gracia concedida o como ofrecimiento para conseguir algo. Los colores dependían de la imagen a la que se había encomendado. Así, el Nazareno, azul; la Virgen de Fátima, amarillo; y ahra que lo pienso, no me acuerdo de más. Aún se ven algunos.

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